Lo abandonaron en el Refugio de Ana y Daniel hace 7 meses aprox con un cartelito diciendo: “Me llamo León, tengo 2 meses y muchas ganas de sobrevivir” acompañado de un poco de comida vieja. León pasó a llamarse Moñito porque así era su cuerpito… un nudito, con las patas tanto delanteras como traseras totalmente cruzadas. Su pronóstico era muy grave porque tenía una enfermedad que transformaba en cartílago sus huesos, no se calcificaban…convirtiéndose en un esqueleto retorcido y al crecer se le iba a obstruir toda la parte digestiva…de hecho, estuvo como 10 días sin ir de cuerpo y al límite de una cirugía por obstrucción intestinal por lo que recomendaron sacrificarlo. Pese a todo, Ana decidió seguir luchando junto a Moñito contra viento y marea con medicación y muchísimos cuidados. Un día, hace 4 meses, una amiga del Refugio se enamoró de Moñito y decidió adoptarlo…hoy él enfrenta su discapacidad motriz y la sigue peleando dentro de una familia que le brinda toda la contención, el amor y el cuidado que él merece.
Ojalá esta historia los motive para rescatar y adoptar y así salvar una vida!!
Patitas de San Vicente

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